La pregunta ya no es por qué Churchill o por qué Cervantes o por qué Junipero Serra. Si tienen estatua es porque fueron importantes para construir nuestro mundo y si fueron importantes son culpables y deben pagar por ello. Para el progresista, el pasado no merece ningún homenaje. La pregunta es, entonces, por qué todavÃa no se han derribado las estatua que a estas horas queden en pie. Por qué no el Che, por qué no Marx, etc. Y la respuesta previsible es que estos son menos culpables porque supuestamente tuvieron menos influencia. Porque conservan, como les gusta decir, su potencial emancipador. El Che vive porque la lucha sigue.
24.6.20
3.6.20
Rufián, Rosell, buena gente
Tres portes tinc a ca meva
obertes a tots els vents:
la que està oberta per tu
l'altra per la bona gent
la que està oberta per tu
l'altra per la bona gent
A Rufián le pareció hace unos dÃas que habÃa que nacionalizar la Nissan. Porque Rufián es buena gente y porque Rufián no tiene el poder para nacionalizar nada, asà que no necesita pensar en las consecuencias de sus ocurrencias y puede, encima, culpar al mismo tiempo a Madrid y a la derecha por no hacerle caso. Es el winwin de la indecencia. Pero Rufián no es el único que se conduce y trata de conducirnos a los demás con semejante frivolidad.
29.5.20
La prudència paga la pena
Aquesta campanya de la Generalitat Valenciana, que sembla de conscienciació contra els accidents de trà nsit però és contra el coronavirus. Una proximitat un poc pervsersa, però amb un missatge únic i molt clar: circula amb prudència. No podem circular per tu. Per això els protagonistes són tan joves. En aquest cas, segur que desproporcionadament joves. Perquè és propaganda, no informació. No és tremendista per conscienciar de la situació (a aquestes alçades) sinó per recordar-nos que cap govern pot estar a l'alçada d'un panorama com aquest. Com podem exigir al govern que ens salvi d'un virus que vola i afecta tan cruelment la gent tan jove i sana i forta? No podem. I, per si de cas, aquà tenim el govern per evitar que caiguem en la temptació. Són els mateixos governs que van prohibir el dol els que ara el monopolitzen, perquè qui plora com un nen sembla innocent com un nen.
Ens demanen que circulem amb prudència, per espolsar-se sobre nostre qualsevol responsabilitat que els pogués quedar. Sigues prudent, ens aconsellen, però la única mostra concreta de prudència que es reclama en aquest vÃdeo és dur la mascareta pel carrer. Que ja sabem que molesta i que fa mal, però no siguem criatures. I se'ns reclama o, més ben dit, se'ns exigeix, aquesta prudència tan mÃnima i tan concreta perquè és la més inútil i la més barata de totes. No és com tancar escoles, comerços, empreses, restaurants. Això té un cost i és un cost que també paga el govern, amb els nostres diners, però també amb el seu prestigi. Els contagis en espais oberts, al carrer, són molt rars. I tot el preu d'aquesta mesura de prudència que se'ns demana, tot el preu de portar una mascareta bà sicament inútil quan sortim a passejar, el paguem nosaltres; tot el cost, per dir-ho aixÃ, recau sobre la nostra incomoditat.
El que ens està recordant aquesta campanya és que les mesures efectives són carÃssimes i que ja no ens les podem permetre. Que tot el que podem fer ara és deixar de queixar-nos i posar-nos mascareta, perquè s'ha decretat que des de la fase 0 ja som culpables de totes les infeccions que es produeixin. Com amb tota bona campanya publicità ria, la Generalitat ens demana prudència esperant guanyar-hi molt més del que hi ha invertit. I en això tenen raó: la prudència paga la pena.
27.5.20
La felicidad obligatoria
La portada única es un insulto. Para empezar, y por su mensaje, a la lógica y a la inteligencia. "Salimos más fuertes" es como decir "Todo irá bien", que es como decir que los que sobrevivan estarán vivos y que los que no se queden en la calle tendrán trabajo. Cuente el Gobierno como cuente, estamos en casi 30.000 muertos oficiales. 30.000 muertos a las espaldas sólo hace más fuerte a un tipo muy concreto de persona.
21.5.20
Be like Mike, porfaplis
Fascinantes reacciones al documental de Jordan. Que menudo carácter, el tÃo. Que menudo pronto tenÃa. Y cómo gritaba. Y qué susceptible y agresivo. Y menudo chulo era. El 6 veces campeón del mundo. El mejor jugador de la historia de la NBA.
¡No seas como Jordan!, nos dicen. Como si pudiésemos elegir. Como si fuese posible ganar tanto con este carácter nuestro tan conciliador y con estas piernas y estos brazos nuestros, tan de filósofo, tan de crÃtico de sofá. Como si estas virtudes y estos defectos no fuesen una y la misma cosa. Como si lo normal fuese tener de jefe o compañero al mejor del mundo y que encima sea super campechano y amoroso. Cuando esto no pasa ni en el Barça de Messi.
Jordan es un ser extraordinario en un mundo extraordinario. Y un lujo para todos esos compañeros que hoy pueden presumir de anillo mientras lamentan lo mal que les miraba en los entrenamientos. Tener un jefe com Jordan es un privilegio raro. Más habitual es tener de jefe a un tipo con todos los defectos de Jordan y ninguna de ser virtudes, que te apriete sin hacerte mejorar. Y lo más habitual de todo es algo incluso peor. Tener un jefe sin ninguno de sus defectos y ninguna de sus virtudes. Lo normal son los jefes mediocres aparentemente atentos y comprensivos, que escuchan y acompañan, convencidos de encarnar todas las virtudes del lÃder contemporáneo simplemente porque ni saben lo que quieren ni saben cómo conseguirlo. Lo normal es mucho peor que lo de Jordan.
20.5.20
MatÃas, su tÃa
El tuteo es fascista y en esta entrevista se ve el porqué. El periodista, MatÃas Prats, trata de usted al polÃtico, el vicepresidente Iglesias, por el debido y protocolario respeto a lo que el polÃtico representa. Es un protocolo que hay que mantener a rajatabla, porque sólo desde la respetuosa distancia que impone el usted puede uno valorar, controlar, ejercer en definitiva la razón crÃtica. La crÃtica, lo dijo Benjamin, es una cuestión de distancia correcta. Cuando desaparece esa distancia, la razón crÃtica no puede sino tornarse razón cÃnica. Y asà responde el cÃnico Iglesias, que con su unilateral tuteo elimina la distancia democrática entre poderes para reducir al periodista a colega. Sabiendo, claro, que las responsabilidades del colega son muy otras a las de periodista y difÃcilmente compatibles con ellas. Sabiendo que el periodista tiene la obligación, el deber cÃvico, de anteponer la verdad a la comodidad del encuentra; de buscar la verdad por mucho que le pese al poder, y con más insistencia, con más impertinencia, cuanto más le pese al poder. Y que el colega, en cambio, debe por lo general conducirse de la forma opuesta, apretando menos cuanto más incomoda; priorizando la cordialidad sobre la verdad.
Todo esto lo sabe Iglesias, lo sabemos nosotros y lo sabe también el periodista cuando aguanta el pulso y no cede al humillante tuteo. Dado que esto no es anecdótico sino fundamental, dado que esto marca y pervierte el tono, no sólo de la entrevista, sino de las relaciones entre el poder polÃtico y el poder cuarto, ¿no deberÃa preguntarle sobre ello? ¿No deberÃa cualquier periodista afearle al vicepresidente este tuteo? ¿Ese intento de sometimiento? ¿Ese cinismo? ¿No deberÃa recordarle que el tuteo es fascista y emplazarlo a comportarse como un demócrata? Y, en caso de no deponer el vicepresidente en su chulesca y antidemocrática actitud, ¿no deberÃa el periodista responder "MatÃas su tÃa" y dar por terminada la entrevista? Por respeto a lo que el polÃtico representa, claro, que no es el respeto a lo que hace sino lo que deberÃa hacer. Pero, sobre todo, por respeto a sà mismo, a su propia profesión y al deber fundamental de proteger la libertad frente a los abusos de confianza de los poderosos.
9.5.20
No es la economÃa, Inés
Dice Arrimadas que "intentará que la ideologÃa de Podemos no triunfe en lo económico". Y lo repite varias veces, supongo que para dejar claro que ese y no otro es el sentido de su retorno al centro (liberal). Que en unos momentos como estos el presunto partido liberal se centre y se limite en la crÃtica a las medidas económicas de Podemos es francamente preocupante.
Porque el problema de tener a Podemos en el gobierno no es que sus medidas económicas sean equivocadas sino que muy probablemente ni siquiera lo sean, porque sus medidas económicas son, en realidad, medidas de control social.
Por eso el liberal no puede limitarse a discrepar de las medidas económicas de Podemos como si pudiese salvar todo o parte de lo demás. Como si pudieran discrepar sobre el precio de las macarillas para juntarse después a celebrar el 8M sin que se les measen encima y dijesen que llueve. Porque para Podemos la economÃa no es “una parte más”, sino la parte fundamental.
El problema de las medidas económicas de Podemos es, simplemente, que Podemos tiene un problema con la economÃa que no es, como le gustarÃa pensar a Arrimadas, un problema técnico y secundario, sinó ideológico y fundamental. Es el problema que tiene con el libre mercado, que no es por mercado sino por libre. Porque pretende, por decirlo en liberal, ser un espacio de libre intercambio y basado en un conocimiento tácito, práctico y colectivo.
Un conocimiento semejante no es, para ellos, posible más que como ideologÃa impuesta por la clase dominante. Por eso es sospechosa la tradición, por eso es sospechoso el mercado y por eso es sospechosa la libertad (¿para qué?). Porque para Podemos la polÃtica es agonÃstica; lucha (de clases) y proyecto de liberación y transformación. Y el conocimiento que se necesita para semejante proyecto no es tácito, ni práctico ni colectivo. Es explÃcito y está escrito, es teórico y es individual. Es un conocimiento que está en manos de los teóricos que han leÃdo a Marx y a Laclau y han entendido el verdadero sentido de la historia, la naturaleza de la infraestructura económica y que pueden, por lo tanto, dirigir la revolución o como sea que les convenga llamarla ahora.
El probema de la polÃtica económica de Podemos es sólo la consecuencia lógica e inevitable de su problema con la sociedad democrática y liberal y se basa en la falacia de creer, precisamente, que la economÃa, las estructuras económicas, son anteriores y el verdadero fundamento de las instituciones sociales y del orden polÃtico. Y eso es lo más cerca que están del liberalismo. Por eso cuando Arrimadas insiste, en plena consciencia, en centrar su crÃtica a Podemos en sus “propuestas económicas” no sólo hace una crÃtica inútil sino contraproducente, porque legitima porque calla la visión dirigista que las acompaña y las fundamenta. Arrimadas se aparta de la batalla ideológica que viene para volver a ocupar el centro liberal. Reduce asà el centro al liberalismo y el liberalismo al libre mercado en una operación de propaganda que a lo mejor le sirva pero que es mentira y es peligrosa. Porque ser de centro no es esperar que los demás te hagan el trabajo y porque la batalla que Arrimadas no quiere dar es la batalla que viene y que será fundamental para salvar, incluso, el libre mercado. Ser de centro y ser liberal sólo son lo mismo según se muevan los extremos. Según se muevan, ser liberal y ser de centro son exactamente lo contrario. Y la nada.
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