27.11.20

25.11.20

La risa de la vicepresidenta Harris

¡Cómo reía Kamala! El humorista Colbert le preguntó sobre cómo era posible que después de sus graves acusaciones contra Biden ahora estuviese tan encantada de ser su segunda. Y ella, que hasta entonces había estado muy seria, casi presidenciable, tomó aire y estalló en una sonora y forzada carcajada: «¡It was a debate!», repetía. «¡It was a debate!». Era un debate, es verdad. Pero ¿dónde está el chiste? ¿de qué se reía Harris? ¿de la ingenuidad de Colbert? ¿De que no supiese de qué va esto de la política?

5.11.20

PPPero...

Romper con Vox le tenía que servir al PP para defender sin tantos complejos sus propios valores y principios, mucho más moderados, mucho más centrados y muchos más razonables, seguro, que los de la derecha desacomplejada. Le tenía que servir al PP para que sacar empaque, digamos, frente a quienes les acusan de tibios a su derecha y a quienes les acusan, a su izquierda, de haber salido muy mal en la foto de Colón. Pero toda estrategia basada en quedar bien con el rival está condenada al fracaso. Incluso, sí, en estos tiempos pandémicos, que hace tiempo que hacen muy pero que muy urgente la unidad nacional, aunque sólo fuese para quedar bien ante el buen samaritano europeo.

29.10.20

No se metan en política

Nos suena la situación y nos suenan las excusas, las proclamas, los excesos, el tono y las medidas. Nos suena ya todo y todo nos lleva a pensar que volvemos a empezar, que volvemos a estar como hace unos meses. Pero no deberíamos dejarnos vencer por el optimismo. Estamos mucho peor de lo que estábamos. Entonces podían prometernos que venceríamos al virus y que quien canta los males espanta, pero ahora los adultos insultan al virus para no crispar (porque crispar y polarizar es lo peor) y ya ni siquiera los niños pueden tomarse al virus en broma o al gobierno en serio.

22.10.20

7.10.20

Un género de violencia

Por fin celebraban los parlamentarios catalanes un gran logro; ya tienen baños paritarios. Los hay que ni se hablan pero que parecían encantados de poder mear juntos. Y como la política catalana nos da tan pocas alegrías, las que da resultan sospechosas. Porque tengo por sabido que los hombres son un poco sucios y que las mujeres tenían, hasta ahora, el raro privilegio de poder usar sus baños, limpios y segregados. Y también es mala pata que la justicia social que tanto ansían nuestras izquierdas parlamentarias empieza justo por donde perjudica a la mujer.

30.9.20

Prefiero el apocalipsis

Nos lo tenía dicho ya el presidente pero ha tenido que recordárnoslo Castells, porque se ve que no estamos a lo que estamos. Que el mundo se acaba, dicen. El mundo como lo conocemos, el nuestro, al menos. Lo sabrá Castells, que es sabio y es gobierno y que es, por cierto inusitadamente honesto. Hace nada, hasta que entró el gobierno del cambio y trajo con él la democracia a nuestro país, cuando a uno le pillaba el apocalipsis en el gobierno intentaba disimular. Porque hay cosas que son imperdonables, aun cuando parecen accidentes, y cabe suponer que el apocalipsis es una de ellas. Pero estos optimistas están tan acostumbrados a tomar el perdón por permiso que anuncian con toda la alegría el fin del mundo porque creen que eso los autoriza a crear uno nuevo y un poco más a su gusto. Porque saben que sólo convenciéndonos de que nos enfrentamos a una crisis sin precedentes les daremos, acojonados, el permiso para aplicar todas las medidas que quieran aplicar. Deben convencernos de que esta vez no funcionarían las cosas que hasta ahora siempre han funcionado y que parecen muy de derechas y que ahora son necesarias medidas del todo innovadoras y sin precedentes, que en realidad se parecen sospechosamente a las medidas, de antiguo fracasadas, de sus antiguos y fracasados referentes ideológicos.