27.7.21

Migas y espinas

Advierte el Papa a los cristianos que en ningún lugar se dice que Jesús multiplicase los panes y los peces. Que se ve que sólo los dividió. Y tiene razón. Es sorprendente, pero tiene razón. Yo lo tenía por un milagro y, más aún, por uno de los más obvios y conocidos. Pero me equivocaba y todo el milagro, y según cómo no es poco, está en la generosidad y, quizás, en la equidad de quien parte y reparte y satisface a todos con la misma parte. Si a esto rara vez lo llamamos milagro es porque no esperamos tan poco de los hombres. Y si no esperamos tan poco es porque somos unos afortunados. La generosidad de repartir panes y peces es sólo milagrosa en contextos de extrema necesidad, donde está al alcance de muy pocos, quizás santos. Y es normal que a Dios le llene de orgullo y a mi de admiración. Como normal sería, creo yo, sospechar muy mucho de un argentino que celebra como milagrosa la repartición de la miseria.