27.2.10

A mi també me la porta fluixa que la por sigui o no de dretes, però, en canvi, sí que em sembla rellevant la diferència entre la seguretat real (que mostra l'estadística) i la sensació de seguretat (que segurament depèn més dels nostres prejudicis que de les estadístiques en qüestió). Si aquesta diferència no pot servir d'excusa als polítics no és perquè no existeixi sinó perquè el combat contra la sensació d'inseguretat també és cosa seva.

26.2.10

Fa un parell de dies Puigcercós va dir al Parlament que el que es necessitava per sortir de la crisi era un canvi de cultura. Ahir vaig tenir noticia de la campanya esto solo lo arreglamos entre todos. Molt malament deuen anar les coses i molt pitjor poden anar encara si els sembla més fàcil canviar la cultura que la política econòmica. Sobretot si esperen que ho fem entre tots, perquè entre tots no farem res, entre tots no hem fet mai res.
 

Diumenge, a les 12 del migdia, concentració davant del Consulat de Cuba a Barcelona (passeig de Gràcia, 34) en homenatge a Orlando Zapata i protesta pel règim castrista.

22.2.10

Rouco, ese socialdemócrata

Graves reacciones a las palabras de Rouco Varela, que en su alocución semanal se atrevió a poner en cristiano lo que tantos de nuestros opinadores y economistas vienen diciendo desde que empezó la crisis. Que “las causas más decisivas hay que buscarlas en un mal uso de la libertad” y que, precisamente por eso, hay que añadir mayores regulaciones a este mercado donde se confunde la libertad con el libertinaje. Por eso también ha dicho, y tampoco ha sido el primero en hacerlo, que ni las culpas ni las posibles soluciones hay que buscarlas exclusivamente en “causas de orden técnico: de ciencia y praxis económica, sociológica, política y jurídica”, porque éstas no son las únicas culpables de la situación actual y las soluciones técnicas que desde ellas se planteen serán, por lo tanto, insuficientes para salir de la crisis. Que las soluciones son de “naturaleza ético-moral”, y que, por eso, como tantos han dicho ya, la solución pasa por una refundación humanizadora del capitalismo.

Tanto Rouco como nuestros socialdemócratas claman por un nuevo orden de las cosas humanas y ambos ven en la libertad de hombres y mercados la mayor afrenta a sus aspiraciones. Así que las palabras de Rouco sirven, al menos, para entender que el problema que tienen los discursos al uso, pretendidamente económicos, van mucho más allá de la siempre repetida confusión entre la mala regulación y la ausencia de ella, o de la pretensión de encontrar un freno legal y moral al egoísmo del ser humano, que, antes que una patología creada por el sistema capitalista, parece ser en realidad su más sólido fundamento. Los une en verdad la tentación del diseño inteligente, algo que les exige el llamar “orden” tan a la ligera a lo que simplemente es una cruenta y despiadada struggle for life. Pero el simple hecho de respirar es ya, como dijo d’Ors, ganar una batalla: ni la paz ni el orden forman parte de los asuntos humanos y a lo más que pueden aspirar nuestra especie y nuestra economía es a una siempre precaria armonización de egoístas intereses.
 
Silete theologi in munere alieno.

Artículo de Factual

17.2.10

Purging Loyalists, Chávez Tightens His Inner Circle
Ciro consideraba que el mayor peligro para su trono pocedería de los amigos mismos a quienes más había recompensado. La significación de esto puede verse en el hecho de que estos amigos eran, en su mayoría, los mismos pares cuya voracidad (entre todos sus aspectos) había dejado Ciro en libertad por su sugerencia de que ya no buscaran la virtud por la virtud misma, sino por sus recompensas.
Christopher Bruell. Jenofonte en Historia de la Filosofía Política

16.2.10

No entenc la indignació que ha provocat Rouco Varela dient que la crisi és culpa d'un mal ús de la llibertat. Em sembla que és el mateix que deien tots aquests que ara s'escandalitzen tant quan explicaven que la culpable de la crisi era la manca de regulació dels mercats.

15.2.10

Garzón y el sueño de los justos

No es tarea del público dictar sentencia sobre el acusado Garzón, por muy público que sea el personaje y por muy público que sea el interés por su causa.

Eso es lo único que parecen haber entendido sus defensores, tanto en el caso de los que firman la mayoría de los artículos que publica estos días El País, como en el del Manifiesto por la Justicia de Garzón o como en ese cobarde ejercicio de funambulismo que suscriben los desorientados Jueces por la Democracia. En todos ellos, el mensaje se limita al ataque ad hominem a los acusadores, a la defensa de las buenas intenciones del juez y a la solidaridad para con los principios metafísicos de la justicia universal, que ven encarnada en la figura de Garzón y que, según creen, es la verdadera acusada. En ninguno de esos textos parecen lamentarse por el juicio a un hombre inocente sino por la acusación de un hombre justo, bueno y de nobles propósitos.

Como cada uno llora por lo que buenamente puede, poco habría que decirles si se quedaran en el lamento. Pero este lamento es una condena a nuestra justicia y lo que en realidad nos están diciendo es que ninguna sociedad que se pretenda justa debería condenar a un hombre bueno.

Olvidan, y no deberían hacerlo, que ser un buen hombre no es lo mismo que ser un buen ciudadano; que en nuestras cárceles viven muchos hombres que actuaron convencidos de hacerlo en nombre de una justicia superior y más pura, que es muy justo y muy necesario que sigan viviendo allí algún tiempo, y que la defensa de la justicia universal puede en algunas ocasiones ser un buen argumento para cambiar las leyes pero no para saltárselas. O, al menos, no para saltárselas impunemente. Olvidan en su defensa que no se juzgan aquí las intenciones del juez sino sus actos, y que éstos no se juzgan según la justicia ideal sino sobre una muy real justicia española que Garzón debe conocer bien.

Cabe suponer que también con la mejor de las intenciones, estos preocupados intelectuales han llegado al absurdo de advertirnos que procesar al juez Garzón "sería el peor golpe desde el 23-F". Mucho más que por saber si Garzón es o no culpable de los cargos que se le imputan, este proceso sería realmente histórico si les sirve a ellos y a tantos otros presumidos demócratas para entender algo fundamental del Estado de derecho: que ni siquiera el más súper de los jueces está por encima de la ley.

Artículo publicado en Factual

14.2.10

El pacifisme de Mandela

Rahola escriu el que molta gent creu aquests dies de passió Invictus. "Acompañado de otro grande del siglo, como Mahatma Gandhi, Mandela es la imagen de la resistencia pacífica".

Això és el que diu la Wikipedia en anglès i que la versió espanyola amb prou feines s'atreveix a insinuar: 
In 1961, Mandela became leader of the ANC's armed wing, Umkhonto we Sizwe (translated Spear of the Nation, and also abbreviated MK), which he co-founded.[32] He coordinated sabotage campaigns against military and government targets, making plans for a possible guerrilla war if the sabotage failed to end apartheid.[33] Mandela also raised funds for MK abroad and arranged for paramilitary[33] training of the group.
Fellow ANC member Wolfie Kadesh explains the bombing campaign led by Mandela: "When we knew that we [sic] going to start on 16 December 1961, to blast the symbolic places of apartheid, like pass offices, native magistrates courts, and things like that ... post offices and ... the government offices. But we were to do it in such a way that nobody would be hurt, nobody would get killed."[34][10] Mandela said of Wolfie: "His knowledge of warfare and his first hand battle experience were extremely helpful to me."
Mandela described the move to armed struggle as a last resort; years of increasing repression and violence from the state convinced him that many years of non-violent protest against apartheid had not and could not achieve any progress.[10][35]
Later, mostly in the 1980s, MK waged a guerrilla war against the apartheid regime in which many civilians became casualties.[33] Mandela later admitted that the ANC, in its struggle against apartheid, also violated human rights, sharply criticising those in his own party who attempted to remove statements supporting this fact from the reports of the Truth and Reconciliation Commission.[36]
Up until July 2008, Mandela and ANC party members were barred from entering the United States — except the United Nations headquarters in Manhattan — without a special waiver from the US Secretary of State, because of their South African apartheid regime era designation as terrorists.[37][38]
També són molt interessants les reflexions de Juan Abreu a Emanaciones (I, II i III) sobre el llibre de John Carlin, el suposat pacifisme de Mandela i les diferències entre l'Apartheid i la dictadura cubana.
"Sé que aquí, debido a mi costumbre de escribir según mi conciencia y no por mandato alguno, se me considera un escritor de derechas; mientras que allí, por esa misma causa, tarde o temprano me tildarán probablemente de bolchevique. Pero incluso bajo esas condiciones, allí no me condenarán a guardar silencio, tendré la posibilidad de escribir y de publicar, aunque no sea en ruso"

Zamiatin, pidiendo a Stalin que le expulse del país

13.2.10

"Los terremotos de Andalucía se prestan á graves reflexiones que no dudo te habrás hecho lo mismo que yo, porque vamos, lo que sucede se presta á meditaciones sérias pero muy sérias; eso de temblar la tierra, hundirse los edificios y demás pormenores del mismísimo modo que mil años atrás le hace á uno dudar hasta del progreso. No nos resta decir mas que Dios nos libre, cosa muy humillante, porque es poder hacer ni mas ni menos que los hombres de mil años antes de inventarse el sistema parlamentario".
Joan Maragall

12.2.10

Sobre "Las biblias liberales"

Decía The Economist que 

"Una de las razones por las que el liberalismo no tiene voz en Brasil desde que llegó la democracia es el voto obligatorio. Eso significa que un gran número de votantes pobres, que pagan pocos impuestos pero se benefician del gasto social del Gobierno, empujan a los partidos hacia la creación de un estado más grande”.

Lo niega Escolar, no se si con razón, pero me parece que con dos malas razones. La primera es que "Brasil no es el único país del mundo con voto obligatorio y no existe una correlación directa entre la forma de voto y la política económica". Es una mala razón porque el hecho de que en otros países con voto obligatorio no haya una correlación directa entre la forma de voto y la política económica no quiere decir que no pueda haberla en Brasil. En todo caso, debería demostrarse que no la hay. Por ejemplo, mostrando que en Brasil, con el mismo sistema de voto obligatorio, se han seguido políticas económicas distintas. La segunda es simplemente una falacia con asomos de wishful thinking. Dice Escolar que "el argumento es insultante por su crudeza darwinista, ese pelo de la dehesa que tanto aparece bajo el terciopelo del liberalismo económico, que considera a los pobres como unos ciudadanos de segunda que sólo se merecen su mala suerte, que se lo han buscado". Porque, efectivamente, bien pudiera ser que los pobres brasileños no supiesen nada de política económica.

9.2.10

La comunidad contra Fátima

Per qüestions d'espai, l'article del Factual d'ahir es va haber de retallar. El que penjo a continuació és l'original. En essència és igual però hi ha algunes petites diferències.

Fátima Ghaila es musulmana, vive en Cunit, trabaja de mediadora en el Ayuntamiento de la localidad, y durante años ella y su familia han recibido amenazas y coacciones de todo tipo, desde intentos de agresión física hasta llamadas anónimas avisando de que iban a quemar su casa. Según cuenta, sus hijos tenían que desayunar a escondidas en el lavabo durante el Ramadán porque los otros niños musulmanes les criticaban. El imán llegó al extremo de gritarle: “No durarás en Cunit ni un día más, voy a acabar con vosotros y vuestros hijos”. Finalmente, Fátima decidió denunciar las amenazas y el Fiscal pide ahora “cinco años de cárcel para el imán por delitos de amenazas, coacción y calumnias y penas de entre dos y cuatro años para otros tres imputados, todos miembros de la Asociación Islámica de Cunit”.
Pero el verdadero escándalo estalló al saberse que la alcaldesa de la localidad había intervenido para que Fátima retirase la denuncia y, aunque asegura no recordarlo, parece que llegó a evitar la detención del imán. Todo eso lo hizo, dice, para evitar conflictos “entre musulmanes”. No hay motivo para dudar, en eso, de su palabra.
No cabe la menor duda que su actitud está afectada de modo paradigmático por el llamado buenismo que, lejos de como simple azote de progres, debe entenderse aquí como la ilusión de creer que basta con la bondad de nuestras intenciones para asegurar la bondad de nuestras acciones. O, dicho de otro modo, el no darse cuenta que un trágico abismo puede separar la intención de nuestros actos de sus efectos. Siendo así, nuestra crítica no debería limitarse a la condena total y absoluta al proceder de la alcaldesa y a su vergonzosa covardía moral. Hay tres aspectos de su ideología bienpensante que deberíamos tomar en seria consideración.
El primero es que la alcaldesa entienda que evitar un conflicto social es su prioridad. Porque si bien es cierto que esa es una de las tareas del político, y no precisamente de las menores, el problema es que la alcaldesa llegó tarde a la prevención y que, una vez el conficto había estallado, fue incapaz de entender que ya no estaba en sus manos el evitarlo y que su resolución no es política sino judicial. No se puede pretender evitar el conflicto social manteniendo un punto medio entre el agresor y la víctima a no ser que se esté dispuesto al mismo tiempo a terminar de una vez por todas con cualquier indicio de justicia.
El segundo es que el conflicto que se pretendiese evitar fuese un conflicto “entre musulmanes” y que con ello se pretendiese facilitar la integración de la comunidad en el pueblo. Tras semejante pretensión parece esconderse la más peligrosa versión del multiculturalismo, convencido que los sujetos a integrar en nuestra sociedad no son los individuos que a ella llegan sino las comunidades religiosas o étnicas con las que puedan sentirse identificados. En realidad, debe ser una obviedad hasta para todos aquellos que defienden que la integración es exclusivamente política (administrativa), que los recién llegados se integran en una comunidad fundada en la creencia que sus características étnicas o sus creencias religiosas no deben ser políticamente significativas. Así que cuando los musulmanes de los que hablamos son como el imán de Cunit el Ayuntamiento no sólo no debe evitar el conflicto sino que debe buscarlo. Precisamente de ello depende que los demás musulmanes puedan integrarse.
La tercera es que tras el miedo a la reacción del imám y de la comunidad musulmana se esconde el auténtico paternalismo que tan a menudo de forma gratuita se ha asociado con el proceder de Occidente. El paternalismo actual con el que trata Europa a sus inmigrantes ya poco tiene que ver con el que acompañaba a esos occidentales convencidos de ser poseedores de la verdad que, al menos, estaban dispuestos a jugarse la vida hasta en el más pequeño acto de proselitismo que emprendían lejos del hogar. El paternalismo al que nos referimos se deriva en realidad precisamente del relativismo con el que Europa parece convencida de poderse descargar del sentimiento de culpa por barbaridades pasadas. Después del brutal asesinato de Theo Van Gogh a manos de un extremista islámico, Ian Buruma emprendió un viaje a Ámsterdam para tratar de entender cómo podía ser que el fanatismo religioso hubiese crecido de modo tan alarmante en la tolerante Holanda. Buruma tituló el libro de la investigación "Asesinato en Ámsterdam. La muerte de Theo Van Gogh y los límites de la tolerancia". Deberíamos tomar buena nota de lo que en ese libro cuenta un joven holandés nacido de padres marroquíes. Es precisamente la tolerancia con la que los holandeses trataron a sus padres y la condescendencia que inevitablemente la acompaña lo que provoca el rencor que los jóvenes extremistas sienten por ese país en el que han nacido. La tolerancia y el paternalismo con los que habían tratado siempre a sus trabajadores padres, como si fuesen incapaces de entender los más elementales principios éticos y legales de una sociedad a la que siempre habían querido integrarse.

Article publicat a Factual

Articulisme polític

Hi ha una diferència fonamental entre dedicar-se a l'articulisme o a escriure el que es pensa i dedicar-se a defensar els interessos electorals d'un partit. Una diferència que, segons sembla pel que llegeixo al blog del Saül Gordillo, no està gens clara però que crec fonamental que es comenci a entendre. Els periodistes, sobretot. No és adequat acusar el Salvador Sostres d'afavorir o perjudicar els interessos electorals de CiU perquè la seva feina no és fer de propagandista polític. El cas del tal Novoa és diferent perquè ell sí que treballa pel partit, però això és un problema de CiU i no pas dels nostres alarmats lliurepensadors.

8.2.10

Gràcies a l'imprescindible article de Ian Buruma, que s'oposa amb arguments molt raonables a una possible prohibició del burka que també em sembla molt raonable, recupero aquest anunci de Liaison Dangereuse que fa temps corria per la xarxa.

5.2.10

La classe discutidora

Timothy Gaton Ash acaba el seu artícle sobre La guerra digital convidant el govern xinès a sumar-se a un debat global sobre els límits a la llibertat d'informació. I es pregunta com és que, si creu que el seu sistema de govern és el millor, es nega a defensar-lo en aquest debat. Deixant de banda si és o no veritat que els governants xinesos creuen que el seu sistema és el millor o si, en canvi, creuen que simplement és el millor sistema que pot tenir la Xina a l'actualitat o si, encara, només és el millor sistema que poden tenir ells encara que pugui ser un pèssim sistema polític, el que és evident és que el sistema polític xinès es defensa i que ho fa, precisament, negant-se a mantenir aquest debat. Evidentment, aquesta manera de defensar-se demostra que al govern xinès li preocupa molt més la imatge que en pugui tenir el seu poble que la que puguin tenir-ne les bones ments occidentals com Garton Ash. Però amb aquesta negativa al diàleg ens mostra també la diferència fonamental que hi ha entre el règim xinès i el nostre, el de "la classe discutidora" que, evidentment, tampoc discuteix mai ni la superioritat ni la conveniència de continuitat del propi règim. Per això diu Garton Ash que els universalistes liberals i els usuaris de Google (és a dir, nosaltres) no podem acceptar discutir sobre la legitimitat d'aquest debat. I per això acaba l'article reconeixent que guanyar el debat sobre si hem de tenir o no aquest debat és el debat més difícil de guanyar. També per això acaba sent evident que aquí hi ha un excés de debat i que, en realitat, la més difícil victòria de totes ni és dialèctica ni és la primera, sinó que és dogmàtica i és la única.

3.2.10

Tear down this wall

Se pueden poner diques al mar y puertas al campo. Eso, que a raíz de la llamada ley Sinde y del enfrentamiento de Google con el Gobierno chino parece que han descubierto horrorizados los más implicados de nuestros activistas informáticos, es precisamente lo que han venido haciendo las sociedades humanas desde el mismo momento de su creación para asegurar su supervivencia. Y eso, que tan fácil es de comprender incluso para los que más profundamente lo lamentan, parece ser mucho más difícil de aceptar en las praderas digitales que en los nevados Pirineos. Porque quienes por ellas pasean suelen mostrarse convencidos de hacerlo en un mundo distinto del que están sentados y dándole a la tecla. Debería bastar un apretón de esfínteres para devolverlos a la realidad, donde uno no puede estar en dos mundos al mismo tiempo. A pesar de eso, son muchos los que, sin ser anarquistas, se niegan a reconocer las fronteras en internet, obviando tanto el hecho de que tampoco aquí está en nuestras manos el poner o quitar fronteras, como el absurdo de que rijan unas leyes distintas dentro y fuera de la red, cuando en realidad de lo que tratan esas leyes es de regular las mismas relaciones entre los mismos humanos. El hombre es un animal político hasta cuando chatea en la red.

No existe nada así como una separación entre el mundo real y el mundo virtual, y creo que esa simple constatación debería servirnos para ahorrarnos muchos escándalos, paradojas y hasta alguna que otra de esas supuestas revoluciones llamadas a cambiar para siempre las relaciones políticas entre hombres y estados. Escándalos tales como que un gobierno democrático se vea cuestionado en su legitimidad de defender en internet aquellos derechos que nadie duda que deban ser protegidos al otro lado de la pantalla. Paradojas como la que comentaba días atrás el columnista del Washington Post Michael Gerson: la de una nación de exhibicionistas exigiendo privacidad sobre fotos e informaciones que ellos mismos hacen públicas. Paradoja que, dicho sea de paso, por ridícula debería bastar para entender los límites de paternalismo que cabe esperar de un Estado liberal. O revoluciones como la de la llamada Democracia 2.0, que lo más que ha aportado ha sido un incremento en el ruido y la propaganda partidista y que lo más que puede aportar es una mayor proximidad entre políticos y votantes. En realidad, nada nuevo bajo el sol.

Pero no se trata sólo de tener claro que puede y debe legislarse sobre el uso de internet. Se trata sobre todo de tener presente que nada en la naturaleza de esta legislación debe diferenciarse de la que ya rige sobre las vidas de los ciudadanos en una sociedad libre. Que a unas y a otras exigimos y debemos seguir exigiendo que se basen en la vieja premisa liberal de proteger a los ciudadanos contra las arbitrariedades del Estado. Y se trata también de empezar a darse cuenta de que las nuevas tecnologías no sirven necesariamente a la causa de la libertad y la democracia. Que la neutralidad de la tecnología no quiere decir que sus usos sean neutrales, pacíficos ni nobles, sino que a todos los fines sirve por igual independientemente de su categoría moral. Por eso internet no debería convertirse en refugio de las garras justicieras del Estado. Porque también en él están en juego la paz, la libertad, la justicia y la civilización. Y porque no hay razón para que rechacemos seguir en internet la guerra que venimos librando desde el inicio de los tiempos en favor de las más nobles de las causas.

Artículo publicado en Factual
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1.2.10

Deia la Pilar Rahola que en la polèmica del burka caldria escoltar més les dones i menys els imams. Avui mateix li han fet cas a LV, demostrant que la legislació sobre el burka no s'ha de fer segons el que diguin les dones o els imams sinó malgrat el que puguin dir les dones i els imams.