31.1.10

El somriure d'Obama



Via Nihil Obstat
"Les fotos corresponen a la recepció oficial que al Metropolitan Museum of Art de Nova York va donar Obama als líders mundials que assistien l'Assemblea General de l'ONU el passat mes de setembre."

28.1.10

Suerte, maestro

"Este es el último ejemplar de Factual que llevará mi firma. Las razones se resumen en dos: el recorte que pretende aplicar la empresa al presupuesto de funcionamiento y sus discrepancias con el modelo y la orientación del periódico. Todo aquel que invierte su dinero en un negocio tiene derecho a ejercer su control sobre él. Del mismo modo también lo tengo yo a proteger el sentido de un modelo periodístico ...sigue"

25.1.10

El gran olvidado

“Sólo sepultados el Roto nos dibuja”, dijo rA
.
Allí estaba el Roto, sumándose al tópico de convertir Haití en el gran olvidado, olvidando a su turno que Haití era, ya antes de la tragedia, el país del mundo con más ONG per cápita. Allí, exigiendo a los demás, a ese nosotros que llamamos Occidente, una memoria que no consta que él hubiese tenido nunca. Parece una injusticia pedirle a Occidente que se acuerde de todo y que todo lo tenga presente en todo momento. Parece injusto que se le pida a Occidente que responda de todos los males que acechan a la humanidad y hasta que evite las catástrofes antes de que ocurran. Pero es que ese es el pedirse de Occidente, ese deber de memoria es lo que se exige Occidente a si mismo desde sus orígenes, desde Tucídides y Heródoto. Y en eso precisamente se encuentra la grandeza de Occidente, que lo que convierte en “la cultura integral, en la única cultura abierta a todas las demás culturas“. También en Haití ha sido Occidente quién más se ha acordado y más se ha implicado cuanto más Occidente era. Se comentaba el otro día en el Café de Ocata.
Un informe de la ONU (…) informa que los gobiernos de la UE han aportado 119.895.596 dólares, o sea 0,27 dólares por habitante para la ayuda inmediata a Haití, mientras que Estados Unidos han aportado 163.905.019 dólares, o sea 0,54 dólares per cápita, sin incluir los gastos del despliegue militar.
“Arabia Saudí, una de las naciones más ricas del mundo, una carta de condolencia”.
Ese deber de memoria que tanto nos exigimos es, en realidad, un deber de acción. Esa es la tarea que nos legó la modernidad al secularizar la promesa cristiana: la de construir el paraíso aquí abajo. Tarea que hará suya Marx en sus Tesis sobre Feuerbach con la célebre afirmación de que “los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Pero ese reto es mucho más problemático de lo que ingenuamente siguen pretendiendo sus seguidores. Y no sólo porque el afán de transformación haya tenido nefastas consecuencias para el afán de comprensión. Ni siquiera el que, como dijo Nietzsche, “todo aquél que ha construido alguna vez un cielo nuevo ha encontrado el poder para ello solamente en su propio infierno”. La realidad al que nos dirige ese imperativo es el de creer que se puede. El de creer, en definitiva, que está en manos del hombre la posibilidad de erradicar el mal sobre la tierra. Y esa, y no otra, es la mayor de las prepotencias de un Occidente que, en todo lo demás, arrastra un sentimiento de culpa exagerado y mucho más peligroso para él y el resto del mundo de lo que se permite imaginar.
Por eso tantos pretenden hoy explicar el terrorismo islámico como si de la revuelta de los hambrientos se tratase. Porque eso nos dejaría todavía la posibilidad de hacer ese algo que estamos convencidos que debemos hacer porque podemos hacerlo. Por eso mandamos estos días sms con la palabra “ayuda”, por eso exigimos que se condone la deuda externa a Haití y a todos los demás grandes olvidados que ahora intuimos que deben existir y por eso hasta pedimos que los Príncipes den la herencia del millonario menorquín a las víctimas. Eso, aunque sea evidente que con la ayuda de los Príncipes y con nuestros sms no se soluciona nada, entre otras cosas porque en estos momentos el problema de Haití no parece ser la falta de fondos. Y eso por muchos economistas que nos digan que de nada sirve condonar una deuda que todo el mundo sabe que nunca se va a pagar.
Ahora hasta parece indigno pretender enseñar algo y los más posmodernos de entre los filósofos, como Vattimo, llegan al extremo de exigir que se les diga desde el comienzo de todo libro en qué quiere el autor que se transformen las cosas. Pero antes, cuando esos historiadores de los que hablábamos pretendían todavía poder enseñar algo fundamental a las generaciones venideras, sus compatriotas pretendían aprender algo sobre la naturaleza de las cosas hasta cuando iban al teatro. Allí aprendieron, por ejemplo, que no hay solución buena al drama de Edipo por mucho que nos esforcemos en hacer el bien. Se si potesse prevedere tutto il male che può nascere dal bene che crediamo di fare!, se lamentaba un padre en busca de autor. Aprendían de la historia, antes de pretenderse capaces de cambiarla, que el mal existe y que está aquí para quedarse.

Artículo publicado en Factual
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24.1.10

No em sembla un problema que els polítics parlin de coses que no preocupen la gent. Entre altres coses, perquè una feina dels polítics és canviar les preocupacions de la gent. El què cal esperar és que parlin de coses importants encara que no preocupin i que això no els serveixi per defugir altres responsabilitats.

Los encuentros de un caracol aventurero

Hay dulzura infantil
en la mañana quieta.
Los árboles extienden
sus brazos a la tierra.
Un vaho tembloroso
cubre las sementeras,
y las arañas tienden
sus caminos de seda
-rayas al cristal limpio
del aire-.
En la alameda
un manantial recita
su canto entre las hierbas.
Y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
ignorado y humilde,
el paisaje contempla.
La divina quietud
de la Naturaleza
le dio valor y fe,
y olvidando las penas
de su hogar, deseó
ver el fin de la senda.

Echó a andar e internose
en un bosque de yedras
y de ortigas. En medio
había dos ranas viejas
que tomaban el sol,
aburridas y enfermas.

"Esos cantos modernos
-murmuraba una de ellas-
son inútiles". "Todos,
amiga -le contesta
la otra rana, que estaba
herida y casi ciega-.
Cuando joven creía
que si al fin Dios oyera
nuestro canto, tendría
compasión. Y mi ciencia,
pues ya he vivido mucho,
hace que no lo crea.
Yo ya no canto más..."

Las dos ranas se quejan
pidiendo una limosna
a una ranita nueva
que pasa presumida
apartando las hierbas.

Ante el bosque sombrío
el caracol se aterra.
Quiere gritar. No puede.
Las ranas se le acercan.

"¿Es una mariposa?",
dice la casi ciega.
"Tiene dos cuernecitos
-la otra rana contesta-.
Es el caracol. ¿Vienes,
caracol, de otras tierras?"

"Vengo de mi casa y quiero
volverme muy pronto a ella".
"Es un bicho muy cobarde
-exclama la rana ciega-.
¿No cantas nunca?" "No canto",
dice el caracol. "¿Ni rezas?"
"Tampoco: nunca aprendí".
"¿Ni crees en la vida eterna?"
"¿Qué es eso?
"Pues vivir siempre
en el agua más serena,
junto a una tierra florida
que a un rico manjar sustenta".

"Cuando niño a mí me dijo
un día mi pobre abuela
que al morirme yo me iría
sobre las hojas más tiernas
de los árboles más altos".

"Una hereje era tu abuela.
La verdad te la decimos
nosotras. Creerás en ella",
dicen las ranas furiosas.

"¿Por qué quise ver la senda?
-gime el caracol-. Sí creo
por siempre en la vida eterna
que predicáis..."
Las ranas,
muy pensativas, se alejan.
y el caracol, asustado,
se va perdiendo en la selva.

Las dos ranas mendigas
como esfinges se quedan.
Una de ellas pregunta:
"¿Crees tú en la vida eterna?"
"Yo no", dice muy triste
la rana herida y ciega.
"¿Por qué hemos dicho, entonces,
al caracol que crea?"
"Por qué... No sé por qué
-dice la rana ciega-.
Me lleno de emoción
al sentir la firmeza
con que llaman mis hijos
a Dios desde la acequia..."

El pobre caracol
vuelve atrás. Ya en la senda
un silencio ondulado
mana de la alameda.
Con un grupo de hormigas
encarnadas se encuentra.
Van muy alborotadas,
arrastrando tras ellas
a otra hormiga que tiene
tronchadas las antenas.
El caracol exclama:
"Hormiguitas, paciencia.
¿Por qué así maltratáis
a vuestra compañera?
Contadme lo que ha hecho.
Yo juzgaré en conciencia.
Cuéntalo tú, hormiguita".

La hormiga, medio muerta,
dice muy tristemente:
"Yo he visto las estrellas."
"¿Qué son las estrellas?", dicen
las hormigas inquietas.
Y el caracol pregunta
pensativo: "¿Estrellas?"
"Sí -repite la hormiga-,
he visto las estrellas,
subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas".
El caracol pregunta:
"¿Pero qué son las estrellas?"
"Son luces que llevamos
sobre nuestra cabeza".
"Nosotras no las vemos",
las hormigas comentan.
Y el caracol: "Mi vista
sólo alcanza a las hierbas."

Las hormigas exclaman
moviendo sus antenas:
"Te mataremos; eres
perezosa y perversa.
El trabajo es tu ley."

"Yo he visto a las estrellas",
dice la hormiga herida.
Y el caracol sentencia:
"Dejadla que se vaya.
seguid vuestras faenas.
Es fácil que muy pronto
ya rendida se muera".

Por el aire dulzón
ha cruzado una abeja.
La hormiga, agonizando,
huele la tarde inmensa,
y dice: "Es la que viene
a llevarme a una estrella".

Las demás hormiguitas
huyen al verla muerta.

El caracol suspira
y aturdido se aleja
lleno de confusión
por lo eterno. "La senda
no tiene fin -exclama-.
Acaso a las estrellas
se llegue por aquí.
Pero mi gran torpeza
me impedirá llegar.
No hay que pensar en ellas".

Todo estaba brumoso
de sol débil y niebla.
Campanarios lejanos
llaman gente a la iglesia,
y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
aturdido e inquieto,
el paisaje contempla.

Federico García Lorca

20.1.10

Comerços i paternalismes

És fàcil saber que aquestes paraules de Fernández Díaz que recull Factual tenen molta raó.
Los comercios de inmigrantes incumplen las normativas laborales, de horarios, fiscales, sanidad e higiene y suponen en muchas ocasiones competencia desleal para el gobierno del barrio.
I que els problemes relacionats amb la immigració tenen molt a veure amb aquests problemes, amb el diferent tracte dels ciutadans davant la llei. Per això deia que els relacionats amb la immigració són problemes de drets ciutadans més que de drets humans. El perillós error seria creure que això és culpa dels inmigrants i no del paternalisme amb el que se'ls tracta moltes vegades. Paternalisme que fa que els paquis o els xinos no siguin multats quan se salten la llei d'horaris comercials i el nostre estimat bàrman ens hagi de fer fora molt abans del que voldriem perquè a ell sí que vindràn a exigir-li explicacions.

19.1.10

El gran oblidat?



El Roto se suma al tòpic. Bé, no s'hi suma perquè el tòpic és ell. Cada cop que hi ha una tragèdia en un país del Tercer Món resulta que aquell país en concret és el gran oblidat d'Occident. No sé quina memòria pretenen que tingui Occident ni si pretenen que aquest tal pensi tot el dia en tots els països del món susceptibles de patir una catàstrofe natural. Però resulta que Haití, lluny de ser el gran oblidat d'Occident, és el país amb més ONG's per càpita del món. I bé, per si vostè és un d'aquells que no són Occident i que tenia molt present Haití en les seves oracions i que de tant present que el tenia fins al dia d'avui no s'ha decidit a enviar un sms d'aquests que donen un euro als haitians, recordi que el problema d'Haití no és precisament de falta de fons.

18.1.10

Ciudadanos de segunda

Si hay algo más triste que ser un mero ciudadano del mundo es no ser ni eso. Lo saben bien los inmigrantes de Vic y parecían saberlo muy bien todos esos posmodernos que, asumiendo la demoledora crítica de Nietzsche y Heidegger al humanismo, fueron incapaces de rechazar su mayor logro; los derechos humanos. Prefirieron unos derechos humanos sin fundamento que una filosofía política sin derechos humanos, algo que no siempre ha sido positivo para la filosofía política y que dudo que siempre haya sido bueno para la política. Rechazando cualquier rastro del paternalismo que tanto se le supone a Occidente, el anti-humanismo posmoderno convirtió las palabras del viajero Montaigne en su razón de ser: dicen que saben bien de qué huyen pero ignoran lo que buscan. Ellos sabrán de que huyen, pero está claro que lo que han encontrado y lo que nos han legado son unos derechos humanos que mucho más que con el derecho tienen que ver con el humanitarismo.
De allí que el debate público sobre el caso de Vic se encuentre mucho mejor centrado en el sentimentalismo, que en la legalidad o no de la medida. No quiero decir con esto que sea irrelevante que la medida sonda se ajuste o no a la ley, o que el respeto a la ley sea una cuestión secundaria. Lo que digo más bien es que, sea cual sea la ley, y sirva para lo que sirva el padrón, ahora o en el futuro, lo fundamental del caso es que el derecho a la salud o a la educación no dependan de que el doctor o director de turno tengan la sangre más o menos fría. Porque al menos esos dos son derechos que pueden justificarse todavía como un huir de la ignorancia y la enfermedad “cual pitagórico de las habas”. Y porque, por imperativo del kilómetro sentimental, parece que el problema de garantizarlos es de los ayuntamientos.
Eso es algo que, para bien o para mal, los ayuntamientos parecen entender. Y es algo que también deberían entender muchos de aquellos críticos del caso que se llevaban las manos  la cabeza ante la posibilidad de que los inmigrantes ilegales fuesen denunciados. Porque aunque esa sea ya es una cuestión que escapa a los poderes de un ayuntamiento, que ni denuncia ni debe hacerlo, el perseguir la ilegalidad es una cuestión de política de inmigración. Ya que no todo el problema de esa política se limita a la atención a los derechos humanos del inmigrante, es fundamental que, en consecuente respeto de la jerarquía institucional, no se dé a los ayuntamientos la sensación de que está en sus manos mantener los porcentajes de immigrantes en cifras tan insignificantes como las que al alcalde de Vic le parece que son un 2%.
La política de inmigración de un país tiene mucho más que ver con cuestiones de derechos ciudadanos que de derechos humanos. Que se empadrone a los ciudadanos del mundo es algo que hay que esperar, pero no debe olvidarse que ellos son en realidad esos “ciudadanos de segunda” que andábamos buscando en los lugares más inverosímiles. Nuestras igualitarias sociedades se basan en la lucha contra su existencia, y sobre esa lucha debe basarse también nuestra política de inmigración. Renunciar a esta responsabilidad en nombre de los derechos humanos es de un cinismo que no nos podemos permitir, porque la simple existencia de personas en esa situación de desigualdad jurídica y social es un desafío a nuestros principios éticos y legales.

Artículo publicado en Factual
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16.1.10

Periodistes i garjoles

Contra el tòpic, la diferència entre un país lliure i una dictadura no és que en una dictadura s'empresonin periodistes i en un país lliure no. En un país lliure ni tan sols els periodistes es troben per sobre de la llei. La diferència és que en una dictadura s'empresonen periodistes per informar i en una democracia informar no és mai el crim.


15.1.10

Bassas i els lobbistes

Escrivint l'article de dilluns pel Factual vaig trobar aquest vídeo de tv3, Els defensors dels drets civils, contra el reforç de la seguretat, on Antoni Bassas entrevista Jay Stanley, de l'American Civil Liberties Union (ACLU).

Diu el senyor Stanley que la instal·lació de scàners als aeroports "és un gran negoci. Aquestes companyies tene lobbistes que utilitzen la seva influència per intentar dirigir la política americana cap als seus interessos. I és una llàstima perquè ja tenim prou gent histèrica que demana retallar les nostres llibertats amb decisions que no milloraràn la nostra seguretat".

Bassas fa un parèntesi per informar-nos que "Jay Stanley va ser el principal editor d'un document titulat Reparar els perjudicis a la llibertat a Amèrica després de Bush". I, acte seguit, segueix preguntant:

"Està decebut amb Obama?"

Per tota resposta, el senyor Stanley respira fons i riu.

El senyor Bassas no jugaria impunement la carta de l'objectivitat quan parla dels lobbistes si entengués que el senyor Stanley i la ACLU també es dedica, com ells, a utilitzar la seva influència per intentar dirigir la política americana cap als interessos dels seus clients.

"Yo sólo quiero ser vuestro futuro" dice, modesta, Montserrat Nebrera.

14.1.10

Per molt poca cosa deu tenir la seva dignitat qui creu que l'arrisca per treure's el cinturó en un control de seguretat.

12.1.10

Per evitar que ens preocupem, l'alcalde de Vic diu que la polèmica mesura només afectarà el 2% dels immigrants. La pregunta és justa: si nosaltres no ens hem de preocupar, per què es preocupa ell?

11.1.10

Escaneando nuestras libertades

En respuesta a los fallos de seguridad que permitieron a un terrorista subir cargado de explosivos a un avión con destino a Detroit, se discute estos días la conveniencia de incorporar escáneres corporales en los aeropuertos. Ante semejante perspectiva han levantado sus voces los defensores de la libertad, dispuestos a asumir los costes que su libertad tenga para nuestra seguridad. Yo estoy de acuerdo con nuestro editoralista: la defensa a ultranza de la privacidad es en días así un capricho. Y hasta estaría dispuesto a primar la seguridad sobre la privacidad, sobre todo mientras no sea obligatorio viajar en avión y uno pueda quedarse tranquilamente vestidito en su casa sin que ningún indeseado venga a espiarle las partes nobles. Y lo estaría porque soy de esos que, como decía el director Espada, suelen “elegir la vida cuando se trata de la propia y la libertad cuando es la de los otros”.
Pero es que ni siquiera hay que elegir. Podemos tranquilamente seguir creyendo que algo muy nuestro tenemos que esconder o tapar, porque el debate sobre ese capricho que es la intimidad, ha encontrado ya una respuesta que demuestra que el problema no era de grandes y metafísicos principios sino meramente técnico. La confusión entre los problemas técnicos y los problemas de principio se dió también no hace mucho con las fotos de Berlusconi y del pequeño de Topolanek, cuando los que ahora se tiran de los pelos ante la posibilidad de salir desnudos un segundito, en una pantallita de aeropuerto, ante los ojos cansados de un funcionario de aduanas, defendían entonces que la privacidad de uno empieza donde termina el zoom del otro. En aquel entonces se equivocaron al creer que la cuestión era técnica y hoy se equivocan al creer que es de principio. Porque para satisfacción de nosotros los tímidos, existen ya dos soluciones a nuestro problema con los escáneres. Una es la anunciada por la señora Guusje Ter Horst, ministra de Interior holandesa. Dado que lo que nos preocupa es que alguien nos vea desnudos, la alternativa es que sea un programa informático y no un humano quien nos escanee. La segunda solución es que lo que vea el controlador sea la silueta de un muñequito como el del dibujo:
-
Pero más allá de la anecdótica defensa de la privacidad de nuestras verguenzas, el debate entre libertad y seguridad merece una consideración alternativa. Porque solemos debatir pensando en 1984 o Vendetta y creyendo que lo que nos diferencia de esos escenarios (que siempre se anuncian mas cercanos de lo que parecen) es la cantidad de libertades de las que gozamos. La diferencia es, en realidad, puramente cualitativa. Para entenderlo basta imaginar un buen tirano, una versión simpática del rey-filósofo platónico, que reconociese a los homosexuales el derecho al matrimonio y a todos los viciosos el derecho a consumir marihuana. Por mucho que ese noble hombre concediese a sus súbditos mayor cantidad de caprichos de los que podemos gozar nosotros, tristes ciudadanos de un Estado de Derecho, seguiría sin ser esa sociedad el legado de Occidente que dicen defender nuestros liberales. Eso es algo que deberían tener muy en cuenta los que se creen los más dignos defensores de la libertad, antes de que empiecen ellos también a reivindicar el valor de la heroica muerte, porque no es en la cantidad de cosas que podemos hacer donde esa libertad política se pone en juego, sino en la manera no arbitraria de decidir qué cosas podemos o no podemos hacer. Precisamente por eso nuestra seguridad es hoy nuestra libertad.

Artículo publicado en Factual
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10.1.10

Solidaritat amb Teresa Salas

L'únic que dóna sentit a una vaga de fam és la resolució com a mínim creïble d'arribar fins les últimes conseqüències si abans no s'aconsegueixen els privilegis buscats. Tota autèntica vaga de fam és un xantatge moral. La vaga de Teresa Salas és un cas especial. La seva és una vaga per torns, on per tant ni hi ha hagut ni hi ha la voluntat d'acabar amb procés. També és una vaga sense objectius, perquè en principi havia de servir per entrar a Gaza, però sembla que es van cansar d'esperar i ja tornen a ser a casa. Una vaga de fam per relleus i sense objectiu no és una vaga de fam, és pura propaganda  egoïsta. I fins ara els mitjans de comunicació això ho cobraven.


Occidente

Contrariamente a lo que se cree y se repite con cansina tristeza, no existe en Occidente un etnocentrismo monolítico, la afirmación única de una superioridad absoluta, que no se preocupa por los demás ni por su existencia. Occidente no se contenta con afirmar su superioridad y rechazar a los demás a las tinieblas exteriores. Al contrario, una de las características constantes de los textos occidentales consiste en proceder, a intervalos regulares y de múltiples maneras, al estudio de los demás, a la observación minuciosa de sus costumbres y creencias, cosa que ninguna otra cultura ha hecho con tanta amplitud, constancia y obstinación. Paralelamente a esa preocupación por los demás, Occidente se ha dedicado constantemente a autoflagelarse. Ninguna tradición ha sido tan enemiga de sí misma como la occidental a lo largo de su historia. Ninguna se ha vilipendiado, criticado y rebajado tanto. Por supuesto que se pueden citar muchísimas afirmaciones de superioridad y discursos arrogantes. Claro que existen. Pero tampoco hay que olvidar la otra cara de la moneda si se quiere entender una particularidad esencial de Occidente.

Roger-Pol Droit. Genealogía de los bárbaros

9.1.10

Fa bé l'alcalde de Vic de demanar drets i deures per tothom. Però cap política que pugui dur a terme afectarà els drets i deures dels seus ciutadans. El que sí que ha de fer i hauria d'explicar com és garantir l'accés a l'educació i la salut dels que no vol empadronats.

7.1.10

"Los electores con mayor interés por la política son los menos satisfechos con la democracia" precisamente porque la democracia está pensada para satisfacer a los menos interesados en la política.

5.1.10

Respecte

La nostra generació és molt mal coneguda. -Els uns, trobant-hi a faltar les estridències revolucionaries que les generacions anteriors s'havien trasmès cuidadosament de pares a fills, acusen a la nostra de conservadora. Però, ¡curiós fenòmen! els conservadors no ens volen tampoc. Per a aquests som uns heretges endimoniats i uns iconoclastes. Abans, mil cops, els revolucionaris que nosaltres. Conservadors i revolucionaris s'entenen arreu perfectament. Som nosaltres - ja ho he fet observar algun pic- els que costem d'entendre.
(...)
No: el deliri dels començaments absoluts no ens ha deixat indemnes.
(...)
El primer grau de la independència intel·lectual és la crítica, la revisió; però el segon grau, i millor, és el respecte.
(...)
A veneradors dels valors reals, no ens ha guanyat ningú. Ho havem demostrat mil vegades, continuem demostrant-ho cada dia. En els incidents més delicats de la nostra acció, el respecte ens aconsella i se produeixen en el respecte serenament els nostres gestos i paraules. Si no logrem sempre aquest bell resultat, l'intentem tothora. Recordant que es troba en ell el grau més elevat de la independència.

Eugeni d'Ors. Glosari
També podria ser que l'anunci de Rubalcaba formés part d'una estratègia general i eficaç per lluitar contra el terrorisme. Aleshores la qüestió és si és lícit fer un us estratègic de la por dels ciutadans.

4.1.10

Los de la Sociedad Abierta y sus amiguitos

Hubo un tiempo en el que invocar la Sociedad Abierta era la mejor manera de declararse enemigo del totalitarismo. Hoy, cuando en el senado checo se plantea la ilegalización del Partido Comunista, los defensores de la sociedad abierta se han convertido en sus mejores aliados.
De haber sido algo más que propaganda anti totalitaria, eso no sería suficiente para rechazar la sociedad abierta, que podría servir todavía para defender el derecho de los antiguos enemigos del partido comunista a presentarse a las elecciones de una democracia con la que parece que siguen queriendo acabar. Pero el libro de Popper nunca fue más que pretenciosa propaganda ideológica. No podía ser nada parecido a la filosofia política un libro donde leer entre líneas a Platón se presenta como la más sencilla de las tareas o donde se olvida la fragilidad que hay en la unión del interés público y el privado que parecía darse en la Atenas de Pericles, como si esa coincidencia no fuese excepcional si no, en realidad, algo propio de todo gobierno democrático por el simple hecho de ser democrático. El discurso del inmoderado estadista Pericles debe ser mucho más problemático para cualquier liberal de cuanto lo fue para Popper y sus groupies. La Sociedad Abierta era propaganda política, y de nada sirve apelar a ella cuando ya ni siquiera sirve al fin propagandístico que le es propio. Así se puede decir sin más complejos que toda sociedad es una sociedad cerrada, que,
Per paradoxal que això pugui semblar a primera vista, el fet és que tota unió vol dir una exclusió. Dos que es casen, no són solament dos que s’uneixen; sinó: un home que es separa, una mica més, de tots els demés homes, i una dona que es separa, una mica més, de totes les demés dones. (…) Una agrupació socialista internacional no pot sòlidament existir si no s’abroga la facultat de dir “¡Aquest no és socialista!” Un Esperanto té, no solament el dret sinó el dever de dir d’un altre Esperanto: “¡Això no és una llengua internacional!”
Eugeni d’Ors, Glosari
Que, por lo tanto, lo que distingue las sociedades democráticas de las totalitarias es una diferencia de régimen y todo regimen tiene la necesidad de defenderse actuando como si fuese el último regimen, porque en esa apariencia reside su fortaleza. También en la democracia. Al liberal le parece que eso se trata de una obvia incongruencia, puesto que “la campaña anticomunista afirma que está actuando en defensa de la democracia y al mismo tiempo tratan de prohibir un partido que sigue recibiendo fuertes votos en las elecciones”. Pero es un grave error creer que la defensa de la democracia es innecesaria o que en algo se diferencia a evitar su autodestrucción. Como es un error creer que el carácter democrático de unas ideas depende del apoyo popular que reciban. La democracia debe asegurarse que después de cada elección vendrá otra elección, y debe hacerlo hasta en el trágico supuesto de que no sea esa la voluntad de la mayoría ganadora. Por eso las democracias reales son democracias liberales, que dejan fuera del alcance de las eventuales mayorías la reforma de cuestiones fundamentales como la naturaleza del regimen político de la nación o los derechos ciudadanos básicos.
Al periodista se le presenta como una “obvia incongruencia” lo que a Popper se la presentaba como la paradoja de la tolerancia. Pero la tolerancia solo podía ser paradójica a la luz de la falaz sociedad abierta. De hecho, que la tolerancia se presente como paradójica es buena medida de lo que de falaz hay en la sociedad abierta. Porque lo que en ella se presentaba como un imperativo de acción nunca fue, en realidad, más que un consejo de prudencia para el legislador en trato con lo que rechaza. Y sólo como tal sigue teniendo sentido hablar de tolerancia en una sociedad igualitaria y sometida al imperio de la ley.
Si la democracia debe protegerse de sus enemigos, de aquellos que llegarían al poder en las últimas elecciones libres, en manos de la tolerancia queda el considerar la mejor de las defensas, el decidir si lo rechazable es más débil dentro o fuera de la ley y el parlamento.  Es sólo dentro de ese cálculo y no en ninguna consideración sobre su naturaleza democrática donde es relevante que el Partido Comunista sea la tercera fuerza en el Parlamento Checo. Aunque sea obligación de toda democracia evitar que el Partido Comunista o similares lleguen al poder, pero es cuestión de prudencia saber si la mejor manera de evitarlo es la ilegalización o la conllevancia, esperando que sea el pueblo quien haga con ellos lo que no han hecho las leyes o que, al menos, los mantenga como inútil minoría.

Artículo publicado en Factual
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2.1.10

Les regles del terror

Contra el que diu Elorza, no sembla un dels objectius principals de l'estrategia terrorista "provocar una alteració substància en els mecanismes d'analisi i valoració propis de la mentalitat democràtica", encara que bé pugui ser un altre dany col·lateral. Si aquest fos l'objectiu, molt més eficaç que el terrorisme seria la propaganda ideològica. Però l'objectiu del terrorisme és el terror i aquest és precisament incompatible amb la seguretat analítica. És precisament per això que per lluitar contra el terrorisme es lluita contra la sensació d'inseguretat i és precisament per això que als atemptats terroristes els segueix una ressurrecció del "marxisme d'anar per casa", que situa l'islamisme dins la vella retòrica d'una lluita dels famolencs de la terra contra les opresions del capitalisme. Simplement perquè, independentment del fet que sigui falsa, aquesta ofereix una explicació tranquilitzadora per lògica, una vía d'acció contra el terror i un possible final que no sigui ja la nostra total destrucció sinó la realització del més elevat dels nostres ideals, la pau i prosperitat mundials. I també per això i amb raó es critica a Rubalcaba. Perquè, quan els seus oients som els ciutadans que no podem fer res per impedir nous atemptats o segrestos, no serveixen per a res a l'hora de prevenir nous atemptats i, en canvi, serveixen per augmentar la sensació de por, que lluny de ser l'objectiu objectiu del govern és precisament el dels terroristes.
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