31.5.14

Viva la libertà

Esta película, Viva la libertà, sobre un líder de la oposición socialdemócrata italiana y su mellizo, filósofo medio loco. El líder deprimido y cansado de tanta tontería se larga sin decir a dónde ni cuándo piensa regresar y el partido decide sustituirlo por quien es su igual en la forma y opuesto en el fondo. Por un hermano que decide cambiar el discurso y acercar la política a la gente como suele hacerse, con bailes y abrazos y apelando a la pasión porque tampoco tiene mucho más y hablando directamente al ciudadano anónimo porque tampoco parece capaz de hablar con ningún ciudadano en concreto. Retórica vacía con música de fondo. Y con el correspondiente éxito de crítica y público. En el esperado final la mirada del espectador busca al loco en el cuerdo, y al cuerdo en el loco, y al loco en el cuerdo de nuevo; pero ya parece imposible saber de quién se trata. Porque se supone que no importa. Al menos en la película, que pretendiendo así ser crítica no pasa de síntoma. Síntoma de la enfermedad mortal del espíritu democrático, que elogia la pasión de quien no tiene razón y celebra por su "claridad nunca vista" los tópicos de cualquier impostor medio chalado.