12.9.13

La fiesta del cabrero

He leído por enésima vez la brava diatriba de Vargas Llosa contra la tribu y el nacionalismo. Siempre me ha parecido un discurso perezoso por no cumplir ni pretender hacerlo con una de las primeras obligaciones de la inteligencia, que es la de diferenciar (la tribu de la masa, o el chamán del presidente, por ejemplo) y afrontar la problemática de la distinción. Pero ésta vez me ha parecido, además, profundamente inmodesto. Porque lo que nos dice es "yo sí soy soberano. Yo sí soy culto. Yo sí me he alejado de la tribu. Yo sí soy civilizado. Yo sí pienso por mi mismo". Profundamente inmodesto, digo, porque todos venimos de la misma infantil ignorancia y todos creemos andar hacia la misma madurez intelectual. Porque en los más felices y menos lúcidos de nuestros días todos nos creemos más listos, más soberanos, más cultos, más civilizados y más, mucho más críticos y libres que la mayoría. Cuando en realidad sólo hacemos lo que podemos y pensamos lo mejor que podemos y la mayoría de las veces simplemente nos limitamos a repetir viejos tópicos de autoridad y las mejores de las veces nos limitamos a rumiarlos. Y profundamente inmodesto, digo, porque esto y nada más es lo que hace el culto Vargas Llosa cuando recurre a la supuesta autoridad de Popper para proclamar hoy el discurso que el cabrero de su tribu repetirá mañana. 

2 comentaris:

claudio ha dit...

En cierto modo, este post responde al anterior, ¿no? Porque la soledad a la que usted se refería en el anterior, acostumbra a ser, no siempre, gracias a dios, por algo uno viene por aquí, la de las ideas.

Ferran Caballero ha dit...

No sé si responde, pero por ahí seguimos. Sus visitas (y sus cocinitas) son el mejor antídoto que conozco contra la soledad de las ideas.
Un abrazo!