20.5.12

"La fuente de degeneración que puede observarse en los regímenes públicos libres consiste en la práctica del endeudamiento y de hipotecar los ingresos públicos, con lo que, con el tiempo, los impuestos pueden llegar a hacerse insoportables, y todos los bienes del Estado pasan a manos del público. Esta práctica es moderna. Los atenienses, aunque estaban gobernados por una república, pagaban cerca del 200 por ciento sobre las sumas de dinero que una emergencia les hacía necesario pedir prestadas, tal como sabemos por Jenofonte. Entre los modernos han sido los holandeses los primeros en introducir la práctica de prestarse grandes sumas a bajo interés, y prácticamente les ha conducido a la ruina. También los príncipes absolutos han contraído deudas. Pero, como un príncipe absoluto puede declararse en bancarrota cuando le plazca, sus deudas nunca oprimirán a su pueblo. En los regímenes populares, el pubelo, y principalmente quienes tienen los más altos cargos, al ser por lo común los acreedores públicos, resulta difícil para el Estado recurrir a este remedio que, por más que a veces sea necesario, es siempre cruel y bárbaro. Esto parece en consecuencia constituir un inconveniente que amenaza a casi todos los gobiernos libres, en especial al nuestro en la actual coyuntura. Y ¿no es éste un poderoso motivo para aumentar nuestra frugalidad con el dinero público, no vaya a ser que por falta de ella nos veamos obligados, por la multiplicidad de impuestos o, lo que es peor, por la impotencia y la incapacidad de defendernos, a maldecir nuestra libertad y a desear tener la misma situación de servidumbre que las naciones que nos rodean?"

David Hume. "De la libertad civil". Ensayos morales, políticos y literarios