26.4.12

Anatomía del Tercer Reich, de Álvaro Lozano

Valoración: 3/5

Algo que han ido dejando claro los debates sobre la memoria histórica es que lo que está en juego en el uso público de la historia no es tanto lo que fue y lo que fuímos como lo que somos y lo que queremos ser. Que nuestra forma de mirar al pasado, nuestra manera de recordar, de historizar, suele enseñarnos tanto sobre el pasado como sobre el presente. Sobre lo que fue como sobre lo que somos. Los periodos más oscuros del pasado son los que más luz nos permiten arrojar sobre el presente, porque la maldad que condemanos en la historia da buena muestra de la bondad que adoramos en la actualidad. Quizás pueda hablarse de dos ejemplos paradigmáticos de este proceder. El del oscurantismo que atribuímos a la Edad Media y en contraste con el cual nos declaramos dignos herederos del Siglo de las Luces. Y el del Tercer Reich, contra el que no sólo Alemania, sinó el llamado mundo occidental al completo ha construido y sigue construyendo su modelo ético, político y social. Como nos muestra el historiador Álvaro Lozano en su Anatomía del Tercer Reich, a medida que este proceso de construcción avanza va cambiando su modo de historizar el pasado del que huye. 
Evidentemente, es en Alemania donde la necesidad de “hacer frente al pasado” era más dolorosa y, al mismo tiempo, más urgente y necesaria. La resolución o al menos la disolución de los graves problemas teóricos de la culpa colectiva o la responsabilidad nacional demostró ser una necesidad vital para la sociedad alemana y tuvo una gran importancia en la reconstrucción y reunifiación del Estado alemán. Álvaro Lozano divide la actitud alemana hacia su pasado en cuatro fases esenciales. Desde 1945 hasta 1960, los alemanes eludían su responsabilidad en los crímenes del nazismo centrando la culpa en Hitler y sus colaboradores. El pueblo alemán adoptó el papel de víctima de la tiranía nacionalsocialista, eludiendo así la cuestión sobre su posible responsabilidad por omisión. Pero esta cuestión fue directamente afrontada durante la década de los sesenta y los setenta, tras la revuelta contracultural del 1968, cuando los historiadores se dedicaron a explorar en profundidad la responsabilidad de los ciudadanos alemanes en las atrocidades de su régimen. En la década de los ochenta, en plena Guerra Fría, se promovió un intento de evitar la autoflagelación excesiva por el pasado, ya que así lo requería la lucha presente contra el comunismo en la RFA. Ésta exigía de los alemanes occidentales una actitud más firme y decidida en la defensa de sus valores y convicciones. Después de la reunificación alemana, a partir de la década de los noventa, el debate parece haberse hecho centrado en el significado del nazismo en la historia alemana y occidental, enfrentando a los que consideran el nazismo como un paréntesis trágico y los que insisten en la perenne actualidad de la amenaza totalitaria.
Pero no solo Alemania ha tenido que enfrentarse a sus acciones durante el infausto periodo 1933-1945. Pocos países pueden mirar atrás hacia esos años y hacia una Guerra Mundial sin tener algo de qué avergonzarse. Así por ejemplo Rusia con el pacto germano-soviético, los franceses con su pasiva actitud durante la ocupación y el colaboracionismo activo de Vichy. Las implicaciones éticas y políticas que el estudio histórico tiene en el presente convierten la tarea de limitarse a “historizar” el Tercer Reich en una misión casi imposible. En este libro, Álvaro Lozano afronta la tarea de ir “a los hechos mismos”, poniendo a nuestra disposición casi todo lo que se sabe sobre uno de los periodos más oscuros de la historia universal.