15.1.11

Por qué no escribo, entonces, por la mañana? Lamentablemente, en mi caso, el tiempo productivo de la mañana suele ser insignificante, y resulta curioso que, si bien no menosprecio a quienes se acuestan antes que yo, casi todos se impacientan conmigo porque no me levanto cuando ellos lo hacen. Es posible que una mañana lluviosa esté trabajando en la cama y ellos no tengan nada que hacer, pero aun así no ocultarán sus sentimientos de rabia e inquina.

Cyril Connolly. Enemigos de la promesa