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A Roma se la veía igual que al Hombre, poderosa, aunque caída, porque era lo más elevado que había hecho el Hombre. Era divinamente necesario que el Imperio Romano triunfara..., aunque sólo fuera para poder fracasar después. Por ello la escuela del Dante implicaba la paradoja de que los soldados romanos mataran a Cristo no sólo por derecho, sino por derecho divino. Para que la ley pudiera fracasar al enfrentarse a la prueba suprema tenía que ser una ley real, y no una simple ilegalidad militar. De modo que Dios obró tanto a través de Pilatos como de Pedro. Por eso el poeta medieval se empeña en mostrar que el gobierno romano era simplemente un buen gobierno, y no una usurpación. El punto crucial de la revolución cristiana se basaba en sostener que el buen gobierno era tan nefasto como el malo. Ni siquiera el buen gobierno era lo suficientemente bueno como para distinguir a Dios entre unos ladrones. Esto no sólo tiene importancia porque implica un cambio colosal en la conciencia; la caída del paganismo se basa en la completa suficiencia de la ciudad o del Estado. Promulgó una especie de gobierno eterno en torno a una rebelión eterna.
G.K. Chesterton. Breve historia de Inglaterra
4 comentaris:
A) El Natzaré no va morir a la creu. B) Era, és, el més Gran dels profetes, però no era Déu. Si desenfoques el principi, pots anar a parar a les quimbambes, no aterrar a la Lluna. Discutim-ho un dia. Salam.
Y es que Chesterton siempre tiene razón.
Aquí se lo puede pasar bomba:
http://chesterton.wordpress.com/
Claudio,
¿se quiere casar conmigo?
Mis intenciones son mucho más modestas. Las expresa bien Azúa al final de su artículo: "El segundo mayor placer es aprender de los jóvenes."
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