21.5.10

Populismos

Josep Anglada es el líder de Plataforma per Cataluña (PxC) y uno de los pocos políticos a la altura de su crítica. Se le suele tildar de racista y de xenófobo y no parece que sean acusaciones totalmente faltas de fundamento. Pero estas características, en realidad, ponen un techo claro y bastante bajo a su posible ascenso electoral y lo más preocupante del personaje y su proyección futura es el populismo en el que se fundamentan y que es un discurso muy adecuado a tiempos de crisis.
Cierto que Anglada no es el único político populista, pero lo que le convierte en un caso merecedor de especial atención es que, siendo sin duda el más vulgar de los que apuntan al Parlament, es por ello el más peligroso de todos los que últimamente, y favorecidos por el descontento general, se ejercitan en tan indigno arte. Tampoco es el único que se ha sumado al discurso contra “la casta política” y contra el discurso políticamente correcto, pero si parece ser el único de quien ni por casualidad ni por capacidad se puede esperar una mejora en la democratización del sistema. Porque a pesar de la condena que merece el discurso de lo políticamente correcto, que sólo ha servido para vaciar de sentido y contenido el discurso público sobre ciertos temas y para que los prejuicios biempensantes pudieran ocupar el espacio reservado a la discusión política, lo cierto es que en bocas como las de Anglada, la bandera de lo políticamente incorrecto nada ha mejorado la situación, dando carta de normalidad a los más bajos prejuicios de la ciudadanía. Y ésa es la autopista del populismo que sólo lleva al fascismo.
Hay que combatir el populismo. Pero así como, según las leyes de Murphy, a la burocracia sólo se la puede vencer con más burocracia, es un absurdo pretender combatir al populismo con más populismo. Y me parece que eso es precisamente lo que se está haciendo. Por ejemplo, se ha impuesto como lugar común que el éxito de partidos como los de Anglada se debe a que el pueblo está huérfano de discurso sobre la inmigración ya que los partidos tradicionales simplemente no se atreven con el tema (por la dictadura de lo políticamente correcto, ya saben). Se espera, por lo tanto, que un discurso serio sobre la immigración desactive partidos como PxC, pero no logro entender por qué se espera eso y no se espera, al contrario, que también los grandes partidos se vean arrastrados a ese discurso simple, fácil y vergonzoso de criminalizar la immigración y culpabilizarla de todo mal social. La polémica del padrón, que hizo estallar el alcalde de Vic precisamente para contrarrestar el efecto Anglada, parece ser un buen ejemplo de esto. Hasta ese momento, el alcalde podía presumir de tener una política de integración ejemplar. Luchaba con reconocida eficacia contra la discriminación de los recién llegados y contra un problema tan difícil de tratar como es la aparición de guetos. Pero resulta que esa política no era suficiente para la siempre sensata ciudadanía y el alcalde y su equipo vieron que podía serles mucho más útil para contentar a la ciudadanía plantear públicamente una solución que no servía para atajar un problema que no tenían. Es lógico que un alcalde busque el éxito electoral de su grupo y en el caso de Vic hasta diría que es bueno que lo consiga, pero el suyo parece ser un ejemplo ideal para desmentir esa fe en el pueblo en la que se basa el populismo de Anglada tanto como el de sus críticos.
Así, mucho más preocupante que el señor Anglada me parece, por ejemplo, su amiguito García Albiol, del PP de Badalona, que hace la misma demagogia pero la hace desde un partido de los grandes, de esos de los que más debemos esperar que actúen con responsabilidad ante cuestiones como las que nos ocupan y que, para no perder los votos de cuatro racistas en uno de los pocos lugares de Cataluña donde puede ganar una alcaldía, tolera en su seno lo que debiera condenar por doquier. La peor de las perspectivas que se abren ante nosotros es precisamente ésa, la de que PxC pueda morir de éxito. Mucho más grave que ver a Anglada en el Parlament es que sus xenófobos votantes ya ni siquiera tengan necesidad de él.

Artículo publicado en el Magazine de Factual.es

6 comentaris:

Tumbaíto ha dit...

"Y ésa es la autopista del populismo que sólo lleva al fascismo".

Le reconoces muy poco recorrido al populismo, ¿no?

Tumbaíto ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Ferran Caballero ha dit...

Casi nulo

Tumbaíto ha dit...

Entonces eres del parecer de Chamberlain.

Ferran Caballero ha dit...

Ai, Tumbaíto. Todos los grandes hombres terminamos por encontrarnos

Dessmond ha dit...

Se n'ha parlat tant malament de n'Anglada, que quan surt per televisió el paio, fins i tot, resulta simpàtic. Sobre tot si el periodista amb el qual li toca lidiar és encara és més populista que ell, com és el cas del "Follonero".