12.4.10

El Rubicón nuclear

Obama visitó Praga el año pasado, donde pronunció un célebre discurso en el que afirmó “claramente y con convicción el compromiso de América de buscar la paz y la seguridad de un mundo sin armas nucleares”. Para lograrlo, en ese mismo discurso se comprometió a firmar un nuevo Pacto de Desarme Nuclear con Rusia.
El pasado jueves, de vuelta en Praga, Obama cumplió su promesa al firmar el nuevo Start (Strategic Arms Reduction Treaty) con el primer ministro ruso Dimitry Medvediev, y no es extraño que algunos vean este tratado como un importante paso en esta dirección. Tampoco es inimaginable que así lo considere el mismo Obama. En realidad, y aunque este mundo es posible, no me parece que avanzar hacia él sea algo necesariamente deseable.
Ya por aquellos días William Kristol recordaba con acierto que fue precisamente para escapar del mundo sin armas nucleares de la Segunda Guerra Mundial que se impulsó la creación de este tipo de armas. Y no sólo esto, sino que, en aparente paradoja, su potencial destructivo ha terminado por ser la mejor garantía de paz entre potencias nucleares, algo que nos dice Hannah Arendt recordando la vieja máxima de Clausewitz; ahora “la paz es la continuación de la guerra por otros medios”.
Éstos me parecen buenos motivos para dudar, al menos, de la bondad intrínseca de un mundo sin armas nucleares. Y por eso, a diferencia de lo que parece pensar el presidente Lula, hay armas nucleares no negociables. Y son también estos motivos y la especial naturaleza de esta paz nuclear los que me llevan a creer, con Obama, que la principal amenaza es que caigan en manos de terroristas, ya que, a diferencia de unos Estados que, quieran o no, deberían asumir las consecuencias de su uso, no cabe esperar de esos terroristas que tengan ningún reparo en usarlas. En la lucha por todos los medios imaginables contra esta posibilidad, la reducción de la cantidad de armas se presenta como un intento razonable de afianzar su control, y conservar las suficientes sigue siendo un modo eficaz de contener la guerra.
A pesar de eso, a pesar de que no me parece ni bueno ni necesario y de que es muy difícil conseguirlo, es sin duda lícito soñar con que podemos liberarnos de las armas nucleares. Lo que jamás podremos conseguir ya, lo que es simplemente irresponsable seguir soñando, es la eliminación del potencial de destrucción que tememos en ellas. La ciencia progresa que es una barbaridad y el progreso no admite vuelta atrás. La técnica se nos ha escapado de las manos y recuperar su poder requiere de algo mucho más profundo que un pacto entre dirigentes políticos. La amenaza de destrucción total que va inevitablemente ligada a la técnica es una amenaza de la que, en palabras de Heidegger, sólo un Dios puede salvarnos. Mientras llega, si es que ha de llegar, deberíamos luchar, al menos, por huir de peligrosas ilusiones, por situar nuestras pretensiones políticas a la altura que les corresponde, y por renunciar, en definitiva, a unos objetivos que sólo están al alcance de este Dios.

Artículo publicado en Factual.es

1 comentari:

lola ha dit...

Estava avui fent el sopar i, des de la cuina, sentia le tele al menjador (CNN plus, tot un "plus" aquest, realment). O jo al.lucino, o he sentit que deien que, a més d'Al qaeda, l'amenaça nuclear que, ara a USA, els dirigents reunits pretenien desactivar era la de tres països: Israel, Iran i Corea del Nord.
Ja començo a sospitar que no són tontos, són malvats.