15.3.10

(Sólo) las democracias se equivocan

La ONU reaccionó a la última guerra de Gaza como suele: acusando de crímenes de guerra a las dos partes en conflicto pero insistiendo en que Israel es más culpable que Hamás. Es indignante pero normal, y también yo, aunque por motivos distintos a los suyos, espero mucho más de Israel que de Hamás. Me alegra saber que el Presidente israelí, Simón Peres, parece estar de acuerdo conmigo también en esto.
Entrevistado en El País, y respondiendo sobre la cuestión, Peres lo expresaba en estos términos:
“Nosotros investigamos nuestros propios errores, y lo hacemos con consecuencias. Para investigar no necesito a una tercera parte. Pienso que si tuviéramos que permitir la participación de Gaddafi y la de Ahmadineyad, ¿de qué estamos hablando? Porque Naciones Unidas no es un tribunal, es un Parlamento en el que Israel no tiene ni la más mínima posibilidad de obtener una resolución justa. Nunca la ha tenido.”
Israel se basta, y no es el único. En Estados Unidos siguen investigando qué hacer con las más polémicas herencias del presidente George W. Bush: con Guantánamo, con los polémicos interrogatorios y hasta con esa dichosa Patriot Act, la otrora vergonzosa afrenta a la democracia ahora asumida y ampliada por los demócratas. En Inglaterra siguen con la comisión de investigación de Irak, ante la que han comparecido el anterior primer ministro, Tony Blair, y el actual, Gordon Brown, entonces ministro de Hacienda. Quizás para no ser menos, también Francia ha aceptado el juicio de la historia y ha prometido indemnizar a los afectados por sus pruebas nucleares en los años 60.
Para investigarse, las democracias no necesitan a ninguna tercera parte. Nos hemos acostumbrado a oír que la democracia es sólo el menos malo de los sistemas políticos y ya no pensamos en lo que eso implica. Hay que volver a ello para entender el papel que el tópico nos reserva a nosotros, demócratas militantes. Debemos estar preparados para defender causas imperfectas y para hacerlo, no a pesar de sus imperfecciones sino precisamente por ellas. Y eso es especialmente relevante en tiempos de crisis y gürtels, en tiempos donde el más cobarde propone renovar el sistema entero y cualquier político se atreve con la lírica para prometer llevarnos a un sitio nuevo, del que nada nos dicen salvo que es mejor que éste. Hoy, como siempre, es momento de apostar decididamente por causas imperfectas. Porque, como decía Alain Finkielkraut, “la conciencia de la imperfección preservará nuestra fidelidad a la causa de todo fanatismo”.

Artículo publicado en Factual

2 comentaris:

claudio ha dit...

Muy buena la frase de Cambó. Me recuerda la de un conservador inglés, valga la redundancia, que aseguraba que de ningún modo se oponía él al cambio. Incluso era partidario del mismo cuando las circunstancias así lo requerían.
Preguntado cuáles son esas circuntancias, repuso: cuando no hay más remedio.

Armando ha dit...

"en tiempos donde el más cobarde propone renovar el sistema entero"

¿Podrías explicarnos qué quiere decir esa frase?