Antes de dar por finalizada la discusión con Albert Esplugas, que me ha parecido muy interesante, quiero hacer todavía una aclaración a su última réplica.
Dice Albert que nuestras posturas son filosóficamente opuestas porqué yo consideraría que "el espacio público obliga a identificarse" y él cree que "la persona no pierde derechos (en particular el derecho a la privacidad, a no revelar su rostro o su identidad, y a vestir como guste) por encontrarse en la calle". No creo que haya aquí una oposición real o significativa, puesto que tampoco yo creo que la gente pierda derechos por encontrarse en la calle. Lo que sucede en realidad es que creo que es precisamente el derecho el que determina la frontera entre el espacio público y el espacio privado y que por eso no entiendo qué sentido podría tener el decir que uno pierde derechos (que supuestamente tendría en casa) por encontrarse en la calle. El derecho a la privacidad es, está claro, el ejemplo paradigmático de lo que vengo a decir.
En el fondo hay otro punto que nos separa y que apunta Albert en ésta última réplica. Él recela profundamente del Estado. En un Estado democrático-liberal, mi recelo hacia los hombres es mucho mayor que mi recelo hacia el Estado. Eso es lo que me lleva a estar, a veces, a favor de su intervención o supervisión.
PS. Encantado de haber discutido estas cuestiones contigo, Albert.
Un abrazo
Para seguir la discusión:
La meva segona resposta a l'Albert Esplugas
Presunción de libertad en el espacio público (réplica a Caballero III)
Presunción de libertad en el espacio público (réplica a Caballero III)


3 comentaris:
Us he seguit fascinat. Ho heu de repetir més sovint.
Salutacions
A part de ser un pilota, què?
Anònim,
no entenc el comentari.
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