19.11.09

Comunistas III

A raíz del XVIII congreso del PCE, El País publicaba una entrevista con los líderes del Partido, el señor Meyer y la señorita Esther López Barceló. Ésta entrevista fue comentada por Elvira Lindo y la señorita López Barceló utilizó el derecho (formal) a réplica para defenderse de las críticas. Creo sinceramente que no debería, porque lo que menos le conviene hoy al comunismo es explicarse. Prueba de ello es que lo más parecido al éxito que ha cosechado la nueva izquierda venga de gente como el joven Herrera, que nunca ha pretendido poner en claro el agregado ideoilógico de su partido, esa precaria yuxtaposición de todas las causas nobles que puedan imaginarse. Prueba de ello son también las dificultades que tiene Barceló para responder cuando se le pregunta o para defenderse cuando se le critica. Porque aunque a ella no se lo parezca, lo principalmente problemático es el hecho de ser comunista en el s.XXI i en un Estado de derecho, después de un siglo dónde el comunismo en nada se ha diferenciado del totalitarismo ahí dónde se ha dado. Así que miente Barceló cuando dice que se puede ser comunista a principios del XXI igual que a principios del XX. Miente cuando da a entender que nada hay que aprender sobre el comunismo en este siglo y miente precisamente porque con eso da a entender que sabe algo que sus viejos camaradas no sabían, que algo ha aprendido; que el comunismo es una buena idea mal aplicada. Y miente porque hasta cuando dice que se puede ser comunista a principios del s.XXI como a principios del XX dice algo que sus camaradas no hubiesen imaginado ni en sus peores pesadillas. Ella quizá no lo sepa, pero es una lástima que mienta porque de haver dicho la verdad se hubiese ahorrado muchos y patéticos esfuerzos por defender lo indefendible. No se hubiera visto obligada, por ejemplo, a defender las cosas buenas del Stalinismo, obviando el hecho de que si la gente no reconoce al viejo Josif el liberador de Europa no es por culpa de la industria cinematográfica estadounidense, sino porque a muchos nos parece obsceno llamar liberación a lo que los rusos hicieron en Europa del Este. Y se hubiese ahorrado decir que no todo fue tan bonito en la caída del muro, porque el auténtico fracaso del comunismo no fue que lo echaran al suelo sino tener que construirlo, tener que separar a los hermanos proletarios, que sigue siendo el gran problema de una izquierda que grita al mismo tiempo contra las deslocalizaciones y a favor del desarrollo de los países pobres. O tener que defender a Cuba por su sistema sanitario y a la URSS por sus éxitos militares, que sería una defensa lícita si el proyecto comunista fuese una reforma sanitaria, una estrategia militar o si sólo con el comunismo fuesen dichos logros siquiera imaginables. Pero como bien sabe la camarada López Barceló, no es así como se presenta el comunismo, sino como el garante de las libertades reales contra las libertades formales de la democracia liberal. Así que si López Barceló hubiese dicho la verdad, se vería entonces obligada a defender esa magnífica idea que parece ser el comunismo aclarándonos algunas cosas al respecto. Entre ellas, dos cuestiones fundamentales para el comunismo como son la dictadura del proletariado y el rechazo de las libertades formales. Y debería decir que el comunismo es incompatible con la democracia liberal y debería entonces empezar a explicar en qué tipo de Estado querría convertirnos si por conjura de necios alcanzase algún dia el poder. Hubiese pasado por loca o por totalitaria, pero ni los buenazos de El País le hubiesen permitido ensuciar sus páginas con propaganda antidemocrática.
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4 comentaris:

"el Primo" ha dit...

El fet és que mentre els americans estaven ben arrapapats a casa menjant bombons, l'exèrcit roig era qui combatia els nazis. És òbvi que a Stalin no se li ha d'agrair res i que ell no hauria mogut un dit si Hitler no hagués comès l'error d'atacar la unió soviètica. Això no treu que sense els comunistes inflingint grans danys als alemanys en el front oriental, a l'europa occidental ho haurien passat força més malament del que ho van passar. No reconèixer el sacrifici dels soviètics en la lluita contra els Nazis, i més tenint en compte la quantitat espectacular de morts que van tenir, és pura i simplement inhumà.

Ferran Caballero ha dit...

"El primo"

no es tracta de reconèixer o no reconèixer la mort de soviètics en la Segona Guerra Mundial, sinó de valorar-la. I a mi em sembla molt atrevit dir que varen morir per la causa de la llibertat.

"el Primo" ha dit...

Ah, clar, la causa de la llibertat! Evidentment que quan els soviètics van alliberar el camp d'Auschwitz, Stutthof, Sachsenhausen, etc., no defensaven la causa de la llibertat. Ho van fer defensant la causa del comunisme, que és una causa maligna per definició, per tant el que van fer no val res. Tant se'n fot si aquells presoners eren assassinats pels nazis o alliberats pels comunistes. És això?

Ferran Caballero ha dit...

no, no és això.