27.1.08

La verdad sobre Don Quijote

Sancho Panza, quien por cierto nunca se jactó de ello, logró con el paso de los años, aprovechando las tardes y las noches, apartar de sí a su demonio -al que más tarde dio el nombre de Don Quijote- por el método de proporcionarle una gran cantidad de libros de caballerías y novelas de bandoleros, hasta el punto que aquel, desatado, dio en llevar a cabo los actos más demenciales, aunque sin causar perjuicio a nadie, debido precisamente a la ausencia de su objeto predeterminado, que debería haber sido Sancho Panza. A pesar de que era un hombre libre, Sancho Panza decidió, quizá a causa de cierto sentido de la responsabilidad, seguir tranquilamente a Don Quijote en sus correrías, y disfrutó así hasta el fin de su vida de un provechoso entretenimiento.
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Franz Kafka
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