30.12.07

Carn, alè i un principi rector

Lo que a fin de cuentas soy es carne, aliento y un principio rector. Déjate de libros. No te dejes distraer más: no te está permitido. Antes bien, como si ya te estuvieras muriendo, desprecia la carne, sangre y polvo, huesos y una fina red de nervios, venas y arterias. Mira también el aliento cómo es: aire, y no siempre el mismo, sino a todas horas expulsado y de nuevo espirado. El tercero, pues, es el principio rector. Reflexiona de la siguiente manera: eres viejo. No permitas por más tiempo que éste sea esclavo, ni que se deje aún manejar como una marioneta por un impulso antisocial, ni que se irrite con el destino presente, ni rehúse el destino futuro.
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Marco Aurelio. Meditaciones, libro II
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