9.6.07

Inter pares

Inter pares.- En el dominio de las cualidades eróticas parece tener lugar una transmutación de valores. Bajo el liberalismo, y casi hasta nuestros días, los hombres casados de la buena sociedad a los que sus esmeradamente educadas y correctas esposas poco podían ofrecerles solían hallar satisfacción con artistas, bohemias, muchachas dulces y cocottes. Con la racionalización de la sociedad ha desaparecido esa posibilidad de la felicidad no reglamentada. Las cocottes se han extinguido, las muchachas dulces nunca las ha habido en los países anglosajones y otros de civilización técnica, pero las artistas, así como la mujer bohemia, instalada parasitariamente alrededor de la cultura de masas, han sido tan perfectamente penetradas por la razón de tal cultura, que quien se aocgiera al asilo de su anarquía -la libre disposición del propio valor de cambio- correría el peligro de despertarse un día con la obligación de tener que, si no contratarlas como secretarias, por lo menos recomendarlas a algún magnate del cine o a algún chupatintas conocidos suyos. Las únicas que aún pueden permitirse algo parecido al amor irracional son aquellas damas de las que los maridos antes se apartaban para irse a Maxim's. Mientras ellas siguen resultando a sus maridos, y por culpa suya, tan aburridas como sus madres, por lo menos son capaces de ofrecer a otros lo que a todas ellas les queda en reserva. La desde hace tiempo frígida libertina representa el negocio; la correcta, la bien educada, la sexualidad impaciente y antirromántica. Al final, las damas de sociedad acceden a ser la horna de su deshonra en un momento en el que ya no hay ni sociedad ni damas.
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Th.W.Adorno. MINIMA MORALIA
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